Usolab: Consultoría de usabilidad y diseño centrado en el usuario
Escrito por A. Fidalgo el 5 Jun 2009
Uno de los aportes al diseño visual de la web 2.0 ha sido la frecuente utilización de textos y botones grandes en las interfaces, en comparación con los sitios web tradicionales. Su mayor volumen facilita la lectura y la visibilidad, pero en algunas ocasiones se hace de forma meramente decorativa, sin tener en cuenta que el tamaño sirve para indicar jerarquía, para comunicar que algo más grande es más importante que algo más pequeño. Olvidar esto es despreciar uno de los recursos más útiles del diseño y, lo que es peor, crear desorientación en quien lee los textos.
Seguir las modas por que sí, no suele ser una buena práctica. En la imagen siguiente el tamaño del texto que se introduce en el buscador es desproporcionadamente más grande que el resto de los textos, incluso que las opciones del menú principal situadas a su izquierda, que por jerarquía deberían ser obviamente más grandes. No aporta nada el uso de ese tamaño en el buscador. Parece que no se ha tenido en cuenta otro criterio que no sea el puramente estético, que sólo se ha utilizado por que es “más 2.0”. O quizás respondiendo a la petición del cliente de “ponme algo de 2.0”.

Pero lo que realmente me llamó la atención de la página fue el tamaño del elemento de acción, del “go”. El usuario para poder realizar la búsqueda debe pulsarlo con auténtica precisión. El área que desencadena la acción es sumamente pequeña, sobre todo comparada con el texto del buscador. El cambio de escala de los dos elementos puede generar problemas a los usuarios.

Después de introducir el texto y verlo voluminoso, se esperará un tamaño proporcional del elemento de interacción. Pues, no. Debe afinar su puntería para acertar y continuar, lo que supone un serio problema para las personas con temblores o poca precisión en sus movimientos.


El área pulsable es reducida:

Pero este no es sólo un problema para las personas con dificultades motrices si no una dificultad general, una pérdida de la eficiencia, como estudió en profundidad Paul Fitts.
La ley de Fitts como explicaba Dani en Los enlaces y la ley de Fitts o se hace en Visualizing Fitts’s Law dice que el tiempo necesario para completar un movimiento rápido de un punto A a un punto objetivo B depende de la distancia y del tamaño del punto B. Cuanto más pequeño y distante sea el objetivo más tiempo tardará el usuario en desplazarse y pulsarlo.
En el caso en que el objetivo sea pequeño, esta tardanza se debe principalmente, más que al desplazamiento hacia él, al movimiento de ajuste sobre el botón, es decir, al esfuerzo de búsqueda y de control motor que hay que realizar para situarse sobre él. Este proceso de tanteo es el que hace que el tiempo sea mayor y, por lo tanto, la eficiencia menor.
El esfuerzo de ajuste entre la velocidad y la precisión, por otro lado, aumenta la probabilidad de que se comentan errores, que se pulse en zonas no pinchables (sobre todo si no se delimita el área pulsable, como en la página que mostramos).
Si el tamaño de los botones es demasiado pequeño no es sólo la lentitud y el número potencial de errores lo que está en juego, sino que además también exige un mayor esfuerzo de atención al usuario. Este debe prestar atención para atinar o acertar con el ratón en su objetivo, distrayéndolo de la tarea que está realizando.
Uno de los objetivos básicos de los buenos diseños es no hacer pensar a los usuarios en acciones secundarias, en los elementos de la interfaz. Deben concentrar su atención y esfuerzo en pensar en los contenidos o tareas que están realizando, convirtiendo estas acciones secundarias en movimientos casi automáticos, como pulsar el botón.
Barcelona: 16 de febrero de 2012
Madrid: 23 de febrero de 2012
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