Usolab: Consultoría de usabilidad y diseño centrado en el usuario
Escrito por Sergio Sánchez Mancha el 19 Dic 2007
Uno de los problemas más habituales que nos encontramos cuando realizamos el análisis de una interfaz (sea física o en pantalla) es la aparente disposición arbitraria de los elementos, ya sea debido a condicionantes técnicos del fabricante (en el caso de interfaces físicas) o a modificaciones posteriores del diseño original, el cual se ha ido degradando al añadir nuevas funcionalidades.
Para definir la posición correcta y el orden de todos los componentes de una interfaz, es imprescindible detectar el flujo de interacción de los usuarios, es decir, cuál es el orden natural de la acción u acciones que han de realizar en la interfaz.
A veces no hay que hacer grandes operaciones de maquillaje, simplemente cambiando la disposición y la alineación de los elementos se pueden conseguir resultados espectaculares. Pondré por ejemplo, el reciente rediseño que han realizado en los cajeros automáticos de una conocida concesionaria de autopistas.
En la versión antigua de los cajeros:

En la nueva versión:

Es interesante pensar que estamos intentando "Dar forma física" a "lo que tiene el usuario en la cabeza". Tiendo a pensar que lo ideal (y prácticamente la ley) es hacer coincidir la idea o concepto que tiene el usuario en mente, con el proceso o interfaz con la que interactúa. Un ejemplo simple es que si el usuario busca "Rutas", la web funcionará mejor si "Rutas" es una opción (recuerdo una que ponía "Al volante").
El ejemplo que pones es muy gráfico, y parece increíble que a día de hoy sigamos intentando imponer modelos mentales, en vez de comprender los modelos mentales de los usuarios (me recuerda al funcionamiento de algunos políticos).
Notas sobre el comentario
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Nacho Pastor dijo el 4 Ene 2008:
Es interesante pensar que estamos intentando "Dar forma física" a "lo que tiene el usuario en la cabeza". Tiendo a pensar que lo ideal (y prácticamente la ley) es hacer coincidir la idea o concepto que tiene el usuario en mente, con el proceso o interfaz con la que interactúa. Un ejemplo simple es que si el usuario busca "Rutas", la web funcionará mejor si "Rutas" es una opción (recuerdo una que ponía "Al volante").
El ejemplo que pones es muy gráfico, y parece increíble que a día de hoy sigamos intentando imponer modelos mentales, en vez de comprender los modelos mentales de los usuarios (me recuerda al funcionamiento de algunos políticos).