Usolab: Consultoría de usabilidad y diseño centrado en el usuario
Escrito por A. Fidalgo el 21 Jun 2007
Ayer después del trabajo me dirigí a un cajero cercano para sacar dinero. Esperando más de diez minutos afuera, pude comprobar cómo se esforzada y luchaba la persona que estaba dentro. Realizaba aspavientos con los brazos, impacientes retrocesos y avances hacia el cajero, pulsaba repetidamente la pantalla para interactuar, a pesar de ser una pantalla no táctil, confundido por el aspecto de botón que tenía una de las instrucciones que le mostraban en la interfaz.

Al salir, cabreado, me comentó que no había conseguido pagar una multa, después de intentarlo inútilmente durante un largo rato. Me dijo: “Esto es complicadísimo. Tengo un hijo programador. ¡Le voy a echar una bronca cuando llegue a casa!”.
Está cambiando la actitud de muchas personas ante los cajeros, webs u otros sistemas de interacción. Antes era frecuente escuchar “es que yo soy muy malo para esto”. Ahora muchos acusan ya al propio sistema.
Habrá que contar con ellos a la hora de diseñarlos para que no echen la broca a los programadores.
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