Usolab: Consultoría de usabilidad y diseño centrado en el usuario
Escrito por Enric Girona el 18 May 2007
Es sorprendente cómo el origen de algunos elementos de interacción que utilizamos ahora sin pensar, son fruto de experiencias inesperadas.
Larry Tesler, era el encargado, en el 1981, del equipo de Aplicaciones para el proyecto LISA (precursor del Mac OS 1.0 inclusive). Gracias a uno de los tests de usuario que realizó, surgió uno de los botones de confirmación más estandarizados hoy en día, el “OK”.
El usuario tenía que realizar una serie de tareas específicas, como editar textos y guardar documentos, sin ningúna ayuda por parte del moderador. Durante el proceso, aparecía una ventana de diálogo con dos opciones: una de confirmación, “Do It” y otra de anulación, “Cancel”.
Aún cuando la opción evidente era pulsar el botón afirmativo “Do It”, muchos de los usuarios se atascaban en el proceso y pulsaban “Cancel”.
Uno de los usuarios se mostró especialmente nervioso en este punto, y le preguntaron cual era el motivo de su enfado. Él respondió “I'm not a dolt, why is the software calling me a dolt?”, lo que traducido literalmente sería “Yo no soy estúpido, ¿por qué el programa me llama estúpido?”.
Lo que supuestamente se tendría que leer como “Do It”, los usuarios lo leían todo junto como “Dolt” (en castellano, estúpido), debido a la tipografía sans-serif y a la “i” en mayúsculas. Por esta razón decidieron recuperar el “OK”, desestimado en un principio por demasiado coloquial, como etiqueta del botón de afirmación.

1.1 Ejemplo con la etiqueta "Do it".

1.2 Ejemplo con la etiqueta "OK".
Esta anécdota enfatiza la importancia del texto y el lenguaje en la interacción persona-máquina.
Los ordenadores son una herramienta de ayuda, se trata de una relación “amistosa”, con lo que las etiquetas de las acciones no deberían ser imperativas ni personales, como “Hazlo” (Do it), sino impersonales y explicativas, como “Guardar archivo”.
Notas sobre el comentario
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Eugenia Jongewaard dijo el 19 May 2007:
jajaja genial la anécdota